miércoles, 28 de agosto de 2013

Capítulo 8 - Dolorosa sorpresa.

-¿Vives solo? - pregunté mientras iba colgando mi chaqueta.

-Sí - contestó seco.

-¿Y tus padres?

-No quiero hablar de eso ahora mismo...

Desvié mi vista hacia otra parte, la había cagado por un momento. Caminé hacia el pasillo, donde había cuadros donde salía Zayn con más personas; serían su familia. Quedé parada delante de uno, donde salía este de pequeño con una sonrisa de angelito, debo reconocer que estaba precioso. Miré a Zayn, estaba quieto a mi lado, observando también sus cuadros.

-Lo sé, era guapo y ahora también - dijo con una media sonrisa.

-Creído - dije apartando mi vista de los cuadros.

-Pero lo soy, no lo niegues.

-No lo niego y, ¿Dónde duermo? - añadí para cambiar de tema.

-Conmigo, claro está.

Me agarró de la mano y me llevó al final del pasillo, donde se encontraba su grande y acogedor dormitorio. Una cama de matrimonio con dos cómodas a cada extremo. Las paredes adornadas con algún cuadro abstracto.  A la derecha un par de armarios y un sillón antiguo color crema al lado de estos.

-No voy a dormir contigo, duermo en el sofá - refunfuñé.

-Ya de paso duermes en el sillón ¿No?

-Claro - asentí - mientras no sea esa cama.

Me senté en ese sillón apartándome de él. Se oía lluvia y más lluvia acompañadas de fuertes truenos que a veces me sobresaltaban. Debo reconocer que a veces me asustaban. Se escuchó uno demasiado estruendoso que hizo que me levantara rápidamente del sillón por el susto. Oí a Zayn reír por lo bajo, yo no le encontraba la gracia, estaba asustada. Percibí una canción proveniente de mis bolsillos, Kiss you. Genial, eran mi madre... Descolgué.

-Hola mamá ¿Qué tal en el barco?

-Hemos salido a navegar a las siete y media de la tarde y estamos volviendo, aún estamos viajando para llegar a aparcar el barco.

-¿QUÉ? ¿CON ESTA TORMENTA Y AÚN SEGUIIS EN MOVIMIENTO?

-Sí pero no hay problema, dentro de poco llegamos.

Ese 'dentro de poco llegamos'  no me tranquilizó si no al revés, me hizo estar más nerviosa. Daba vueltas por toda la habitación de Zayn. Este me miraba asustado y yo con los ojos cristalinos. Se oyó una voz masculina de fondo, sería mi padre.

-Cariño, nos estamos hundiendo, deja el móvil y ayudame para que esto no valla a más - se escuchó decir a mi padre.

-¿¡QUÉ?! - grité alarmada a mi madre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario